EPA: empleo público, paro privado

El número de ocupados según la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre fue sorprendentemente elevado: mientras las afiliaciones a la Seguridad Social crecieron 1,5% entre el segundo y el tercer trimestres, los ocupados según la EPA aumentaron 3,1% en el mismo lapso. Esos trimestres muestran las mayores divergencias entre ambas fuentes estadísticas desde 1988.

Aun con ese aumento trimestral sorpresivo, los resultados globales de la EPA ahondan la preocupación por la marcha de la economía. Hoy trabajan en España casi 700.000 personas menos que hace un año (-3,5%), que es la mayor pérdida interanual de empleo (junto con la del trimestre anterior) en ocho años. Eso pese a que hay unas 700.000 personas en ERTE que computan como “ocupados”. Sin los ERTE, la pérdida de empleo sería el doble.

Quitando los 500 empleos creados en Murcia, van dos trimestres consecutivos en que cae la ocupación en todas las autonomías, cosa que no ocurría desde marzo de 2010. La Hostelería ha perdido 1 de cada 5 empleos en los últimos doce meses. La ocupación, en esa rama de actividad, retrocedió a valores de 2013. El servicio doméstico sigue sufriendo el golpe de la exagerada subida del salario mínimo, que se suma al impacto de la pandemia: es la única rama de actividad que encadena nueve trimestres destruyendo empleo.

En el sector privado hay 15,8 millones de ocupados, número inferior al de hace tres años. Si descontamos a quienes están en ERTE, quedan 15,1 millones (aproximadamente los mismos que había en 2015). Un 20% de estos ocupados son autónomos, la mitad de los cuales ha solicitado las ayudas ofrecidas a causa de la pandemia. En ese contexto dramático, los políticos van a lo suyo: el número de asalariados del sector público alcanzó un nuevo máximo histórico, con más de 3,3 millones de personas. Mientras en el sector privado 805.900 personas perdieron su empleo y otras 700.000 están en ERTE, el sector público contrató a 108.400 personas más.

El número de parados aumentó en 508.500 personas en términos interanuales (+15,8%), llegándose a un total de 3,7 millones. Podría ser peor: 3 de cada 10 personas que perdieron su empleo no buscaron uno nuevo. Por lo tanto, no cuentan como parados sino como inactivos. De no haber sido así, habría 188.900 parados más y el total sería de casi 4 millones.

El paro subió en 16 autonomías, algo que no ocurría desde junio de 2013. La excepción fue Asturias, pero no porque allí se haya creado empleo (una misión casi imposible en la región con mayor presión tributaria de España), sino porque aumentaron los inactivos. En siete autonomías, la cifra de parados creció 20% o más: Baleares, Cantabria, Madrid, La Rioja, Murcia, Valencia y Cataluña.

La tasa de paro alcanzó a 16,3%, pese al “dopaje” de los ERTEs, el aumento de los inactivos y la subida del empleo público. Si suponemos, con prudencia, que la mitad de los que están en ERTE perderán su empleo, y añadimos a los que ahora cuentan como inactivos, alcanzamos una tasa de paro del 18%. No son elucubraciones de alquimista: sin necesidad de ningún cálculo adicional, los menores de 25 años ya sufren una tasa de paro de 40,4%, y tanto las personas de 25 a 39 años como el total de mujeres, una de 18,4%. En cuatro autonomías (Andalucía, Canarias, Extremadura y Castilla-La Mancha), la tasa de desempleo ya es superior al 18%.

¿Cómo se sale de esta? Alentando la creación de empresas. En lo que va del año, los registros de la Seguridad Social perdieron unas 55.000 firmas. Cada una de ellas, de media, ocupaba a 15 personas. Ese es (55.000 X 15) exactamente el empleo perdido en el sector privado. Por eso es imprescindible ayudar a que se creen empresas, bajando impuestos y quitando trabas y regulaciones.

El gobierno piensa hacerlo de otro modo: aumentando masivamente el gasto público, lo que permite al mismo tiempo contratar más funcionarios y pagar a todos los que se pueda para que se mantengan inactivos. Esa estrategia, además de destructora de riqueza, tiene un límite: la deuda pública, que puede salirse de control (crece a un ritmo de 30 millones por hora), dislocando por completo la economía. @diebarcelo

Publicado en Expansión el 28/10/2020