Aznar, Rajoy y la economía

Se han acentuado últimamente las críticas del expresidente José María Aznar a la gestión del presidente Mariano Rajoy. En el caso de la política económica el tono de la crítica es recriminador. Como si la gestión de Rajoy se hubiese apartado de una supuesta “ortodoxia” seguida en los gobiernos de Aznar. Conviene repasar el contexto económico de ambas presidencias para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Aznar recibió una economía con el paro (20,6%) y el déficit fiscal elevados, pero con crecimiento, inflación moderada y un leve desequilibrio exterior. El objetivo de su política económica fue cumplir las metas del Tratado de Maastricht para que España pudiera participar del lanzamiento del euro desde el comienzo.

El déficit fiscal cayó desde 7,4% del PIB en 1995 a 1,4% en 1999. Todo el ajuste se hizo sobre la base de mayores ingresos: en 1999 el gasto no financiero del conjunto de Administraciones Públicas fue un 20% mayor que el de 1995, un aumento que duplicó el de la inflación. La clave para ese ajuste “dulce” fue el crecimiento del PIB, cuyo aumento nominal en esos cuatro años fue del 30%, la misma proporción en que creció la recaudación de impuestos.

Aznar aprovechó la “bala de plata” disponible: la privatización de 13 empresas (entre ellas, Telefónica y Endesa) aportó, entre 1996 y 1998, más de 27.000 millones de euros (4,5 billones de pesetas) a las arcas públicas (más de 5% del PIB). Además, la economía era espoleada porque durante toda su gestión España recibió más de 1% del PIB cada año de fondos comunitarios con los que se hicieron muchas obras de infraestructura.

Como consecuencia del control del déficit fiscal y la expectativa de que España podría integrar el euro, los tipos de interés se desplomaron. El Mibor a 12 meses cayó desde el 10% en 1996 a 3% en 1999.

La difícil situación económica heredada por Aznar de Felipe González hubiera constituido un contexto idílico en 2011. Rajoy recibió la peor situación económica desde la Guerra Civil. La economía llevaba tres años en recesión, el paro era del 22,6%, el déficit fiscal estaba fuera de control (9% del PIB, pese a que ZP había subido el IVA) y el desequilibrio exterior aún era elevado.

En lugar de una “bala de plata”, Rajoy recibió una “bomba atómica”: las cajas de ahorro con gestión politizada en situación de cuasiquiebra y un sector privado sobreendeudado. No solo los ingresos netos de fondos de la UE se terminaron en 2009, sino que España tuvo que “apoquinar” y poner su parte para el rescate de Grecia.

La caída de los tipos de interés no fue tan grande para Rajoy (cuando llegó al poder estaban en mínimos históricos, aunque luego cayeron un poco más), que tampoco tuvo la ayuda de una inflación moderada, útil para acrecentar la recaudación de impuestos (desde que gobierna Rajoy, solo dos meses tuvieron una inflación interanual mayor al 2%).

Aunque es verdad que desde finales de 2014 la caída del precio del petróleo es una ayuda fundamental para la economía, eso no fue así en los dos primeros años de la gestión Rajoy, cuando el precio del barril Brent subió un 3% medido en euros. En los dos primeros años de Aznar, el barril se abarató un 30%. Medido en euros de 2005, el Brent tuvo un precio medio de 73,1 €/barril en la primera legislatura de Rajoy; en la primera de Aznar el precio fue de 21,9 €/barril.

Dado el punto de partida y los resultados obtenidos, no son muchos los que pueden dar lecciones económicas a Rajoy. Si viviera, Konrad Adenauer sería uno de ellos. Entre los españoles, Rajoy es el único presidente que recibió la economía en recesión y la puso a crecer. ¿Se podría haber hecho mejor? Por supuesto: si sumamos todos sus remates desviados, también puede llegarse a la conclusión de que Messi podría hacer 120 goles por temporada.

Publicado en OKdiario el 1-2-2017