Un cambio de modelo productivo para el sector público

Se debate desde hace tiempo la eventual necesidad de cambiar el “modelo productivo” de la economía española. Es un debate confuso, pues cada uno entiende algo diferente sobre qué cosas habría que cambiar. Para unos es una cuestión de dar más peso a las actividades “verdes”, para otros se trata de incrementar el I+D+i, otros más consideran que la clave es “reindustrializar”, etc.

La crisis ha demostrado que el sector privado español tiene una gran capacidad de adaptación . Prueba de ello es el “boom” exportador, tanto de mercancías como de servicios. España cuenta con empresas líderes globales en diferentes sectores (banca, ingeniería, construcción, telecomunicaciones, indumentaria, alimentación, etc.) además de muchas otras menos conocidas pero con historias de éxito internacional igualmente notables. No es necesario abundar en el talento y la creatividad de los españoles, con ilustres representantes en la cocina, el cine, las letras y el deporte, entre muchos otros campos.

El sector público fue el responsable de los desequilibrios que desembocaron en la crisis económica. Fue el sector público el que incentivó la compra de viviendas dando ventajas fiscales, pese a que el FMI recomendó suprimirlas ya en 2006. Fue el sector público el que cuadruplicó la licitación oficial entre 1997 y 2006, alentando un peso exagerado del sector constructor en la economía (malgastando muchas veces en obras inútiles, como las del “Plan E”). Fue el sector público el que desincentivó el crecimiento de las empresas, penalizando con un tipo mayor en el Impuesto de Sociedades a las que lo hacían. Fue el sector público el que desnaturalizó las cajas de ahorro y el que no las supervisó con diligencia, permitiendo que la concesión de créditos fuera mucho más allá de lo razonable. Podría seguir con muchos ejemplos más.

Parece evidente que el que necesita cambiar su “modelo productivo” es el sector público y no el privado, que con su esfuerzo está sacando al país de una crisis que obedece en gran medida a los graves errores del primero. Un sector público incapaz de cuadrar sus cuentas y que desde 2008 hasta el final de este año habrá gastado 600.000 millones de euros más que los ingresados.

El cambio de “modelo productivo” del sector público debería producirse en su estructura y en sus funciones. Por ejemplo, carece de sentido mantener más de 8.100 ayuntamientos cuando nos sobraría con tener 2.500. Con ayuntamientos más grandes podrían eliminarse las diputaciones. Además, cabe preguntarse si de verdad son necesarios un Senado irrelevante, un Consejo Económico y Social propio de otra época, un Tribunal Constitucional cuyas funciones podrían ser asumidas por el Tribunal Supremo y un Consejo de Estado para “aparcar” a ex presidentes. También cabe preguntarse si es justo que los contribuyentes españoles deban soportar el coste que suponen comunidades autónomas con menos de 1,5 millones de habitantes.

En cuanto a las funciones, parece clara la extralimitación que ha alcanzado un sector público que cuenta con canales de TV, radios, puertos, aeropuertos y empresas en los más diversos sectores (desde astilleros hasta hipódromos), así como participaciones en sociedades cotizadas. Un plan de privatizaciones, tanto estatal como autonómico, cuyos ingresos se destinaran íntegramente a la reducción de la deuda pública permitiría atenuar una de las principales debilidades de la economía española. Al mismo tiempo, contribuiría a dinamizar la inversión y a reducir el déficit fiscal.

Mientras en España el debate sobre el “modelo productivo” está, como vemos, mal enfocado, otros países de nuestro entorno avanzan más deprisa. En Italia, este año se suprimieron las provincias, eliminando un nivel de gobierno. En Francia, ya está aprobada la reducción del número de regiones de 22 a 13, que se hará efectiva en 2016. En Dinamarca, ya en 2007 redujeron el número de regiones de 13 a 5. En Alemania se discute fusionar estados (länder) para reducirlos de 16 a 6 u 8. ¿Necesitaremos otra crisis para que el sector público cambie su “modelo productivo”?

Publicado por Diego Barceló Larran en Invertia.com el 07-07-2015