Acuerdo salarial de los “agentes sociales”: malo para la mayoría

Si uno analiza los datos medios de 2014 de la Encuesta trimestral de coste laboral que elabora el INE, encontrará que el salario ordinario de toda España permaneció en 1.634 euros, el mismo nivel que tuvo en 2013. Dentro de esa aparente quietud hay, sin embargo, espacio para realidades muy diferentes.

Si miramos las secciones de actividad, encontraremos, por ejemplo, que la remuneración media de las Industrias Extractivas creció el año pasado 4,5% y la de Agua y Saneamiento un 2,6%. Al mismo tiempo, el salario medio de las Actividades Inmobiliarias se redujo 4% y el del Comercio cayó 2,1%.

Desde el ángulo de las Comunidades Autónomas, también hay diferencias. La remuneración media en Cantabria subió 2,6% y la de Extremadura y Navarra 1,4%, mientras que en Cataluña disminuyó 1,6% y en Asturias y el País Vasco retrocedió 0,7%.

Tampoco hay uniformidad cuando analizamos la evolución del salario medio según otras variables, tales como el tamaño de la empresa o el tipo de jornada. Por caso, los salarios en grandes empresas mejoraron 0,1% en 2014, en tanto que los que pagan las empresas pequeñas disminuyeron 0,2%. A su vez, es diferente el recorrido seguido por los salarios en las empresas del mismo tamaño pero de distintos sectores de actividad. El salario medio de quienes trabajan a jornada completa aumentó 0,8% y el de quienes lo hacen a tiempo parcial creció 0,6% (al subir la participación de los ocupados a tiempo parcial en el empleo total, el salario medio permaneció igual).

La misma diversidad puede encontrarse cuando se observan los niveles del salario medio expresados en euros mensuales. Los mismos van desde los 1.353 euros de Extremadura, hasta los 1.969 euros del País Vasco. Desde los 1.355 euros que pagan las empresas pequeñas hasta los 2.008 euros que abonan las grandes. Desde los 1.028 euros de la Hostelería hasta los 3.781 euros de las empresas de Electricidad y gas. Si tuviéramos la información desagregada según otros parámetros (educación, edad, años de experiencia, etc.) es seguro que también encontraríamos un panorama muy variado, tanto en lo que hace a los niveles salariales como en lo relativo a sus variaciones.

Vista la enorme variedad de situaciones salariales que conviven, ¿qué sentido tiene que los “agentes sociales” acuerden unas determinadas pautas de incremento salarial para toda España?Desde un punto de vista económico, ninguno en absoluto. Son tan diversas las realidades que encontramos en el mercado laboral que necesariamente esos acuerdos generales son ajenos a la situación de la mayoría de sectores y empresas. De ahí que la única forma para que los salarios (y demás condiciones laborales) se ajusten a cada caso particular es que se negocien en cada empresa.

¿Quién se perjudica de que esto no sea así? Usted, amigo lector. Si trabaja en una empresa próspera, conseguirá un aumento salarial inferior al que podría. Si trabaja en una empresa que está en dificultades, cualquier aumento salarial puede ser la puntilla que la envíe a la quiebra y a usted al paro. Si usted está buscando empleo, es evidente que cualquier incremento salarial hace más difícil que lo encuentre (mucho más en un contexto de caída de los precios al consumo).

Los acuerdos de nivel nacional entre sindicatos y organizaciones empresariales son un anacronismo de la época en que se daba importancia a los “sectores” y no a los “individuos”. En términos económicos, son acuerdos que perjudican a más personas de las que benefician. En términos políticos, cabe dudar de la representatividad de las entidades que los firman. ¿Por qué se insiste desde los gobiernos en fomentar estos acuerdos y en presentarlos como algo ventajoso cuando no lo son?

 

Publicado por Diego Barceló Larran en Te Interesa el 18-5-2015