Gasolineras sin personal: lo que se ve y lo que no se ve

teinteresa-logoLa ley de apoyo a emprendedores, de julio de 2013, relajó las exigencias para la instalación de gasolineras. Eso permitió que comenzara a crecer el número de gasolineras sin personal, que ahora suponen cerca del 10% del total de gasolineras en España. Su principal (casi única) ventaja es que venden el combustible más barato que las gasolineras convencionales. Sindicatos, asociaciones de consumidores y del sector se han unido para protestar contra esta modalidad. Creo que cometen el error de fijarse exclusivamente en los efectos visibles de las gasolineras “low cost”, dejando de lado el impacto no visible.

El argumento principal de quienes son contrarios a las gasolineras sin personal es que ponen en peligro los puestos de trabajo de las gasolineras convencionales. Es verdad. Es lo mismo que ocurrió con los empleos de las viejas tiendas de ultramarinos cuando aparecieron los supermercados o lo que ocurre con los comercios que sufren la competencia de Internet. Sin embargo, nadie ha pensado en prohibir los supermercados ni Internet.

Ya a comienzos del siglo XIX, artesanos ingleses (el movimiento ludista) destruían telares y máquinas de hilar con el mismo argumento. Desde entonces, la población en Inglaterra aumentó desde 8 hasta 58 millones y pese a que la tecnología avanzó hasta niveles inimagiables la tasa de paro es ahora inferior al 6%. Eso muestra que la automatización no destruye empleo.

La explicación es que lo que ahorran los consumidores (en los supermercados, Internet o gasolineras sin personal) es gastado en otros sectores, donde el empleo crece. Entonces, aunque unos empleos se ven amenazados (lo que se ve), hay otros que se crean(lo que no se ve), permitiendo que tecnología y empleo sean compatibles. Es lo que muestra el caso inglés, pero también el de todos los países avanzados.

Hay otros argumentos. Uno de ellos es el de la supuesta falta de seguridad de las gasolineras sin personal. No parece que las mismas sean inseguras per se: en Dinamarca, Finlandia, Suiza y Suecia, por ejemplo, la mitad de las gasolineras carece de personal y no parecen países que se caractericen por su inseguridad. Otro es que atentan contra la igualdad de los ciudadanos, porque alguien con discapacidad no puede hacer uso de las mismas. Esto parece algo demagógico: los ciegos no pueden ver películas y nunca han reclamado que se cerraran los cines.

Lo que ofrecen las estaciones de servicio convencionales y las gasolineras sin personal es diferente. Unas tienen tienda, mayor variedad de gasolinas y otros servicios (aire, agua, etc.), de los que las otras carecen. Por lo tanto, no es previsible que las estaciones convencionales desaparezcan, ni puede hablarse de competencia desleal. ¿Acaso compiten de forma desleal con las panaderías las estaciones de servicio que venden pan?

Personalmente, no estoy a favor ni en contra de las gasolineras sin personal (nunca las utilicé). Sí estoy a favor de que los consumidores tengan libertad de elección. La libertad de elegir de los consumidores es la madre de la competencia. Sin competencia, las empresas tienen pocos incentivos para mejorar y los consumidores acaban pagando mayores precios por bienes de menor calidad.

Por eso cuesta creer que Navarra, Andalucía, Castilla-La Mancha y Aragón tengan legislación autonómica específica para exigir que las gasolineras tengan personal. En la práctica, prohíben las gasolineras sin personal y obligan a los consumidores a pagar más caro lo que podrían obtener (si así lo quisieran) a un precio menor. Baleares y Asturias podrían aprobar legislación similar. ¿Vulneran esas normas autonómicas la Ley de Unidad de Mercado, al vetar un negocio que en otras partes de España es posible?

La experiencia de muchos países europeos muestra que en el mercado hay sitio para ambos tipos de gasolineras. No se entiende que algo que se ha implantado en los demás países de la UE sin mayores problemas sufra trabas en España.

 

Publicado por Diego Barceló Larran en Te interesa el 8/4/2015