28-04-2014 Cataluña Económica – ¿Ha terminado el ajuste en la construcción?

cateconomicaLa suave recuperación que está iniciando la economía española no ha alcanzado al sector de la construcción. Los datos más recientes lo siguen mostrando inmerso en la tendencia declinante que comenzó a finales de 2007.

Desde el tercer trimestre de 2007, la actividad constructora acumula un descenso medio cercano al 50%. En el conjunto de la construcción, el nivel de actividad es equivalente al de 1994.

La enorme magnitud de la caída que ha sufrido la construcción lleva a preguntarnos si es posible que aún descienda más. Según en qué nos basemos, la respuesta puede ser afirmativa o negativa.

Analizando el peso de la construcción en el PIB (estrictamente, Valor Añadido Bruto a precios básicos) puede verse que, entre 1976 y 2000, el mismo promedió 9,5%, que podría considerarse el promedio “normal” de largo plazo.

En 1983 y 1984, una recesión redujo su participación en el total de la economía a poco menos del 8%. A partir del ingreso a la Comunidad Económica Europea, en 1986, la construcción tuvo un gran impulso hasta 1991, cuando alcanzó una participación de 11,2% en el PIB. Desde 2000 y hasta 2007 (años de la “doble burbuja” inmobiliaria y de la licitación oficial), la construcción aumentó vertiginosamente su espacio hasta llegar a un máximo de 14,2%. Desde allí se inició un brusco ajuste, que dura hasta hoy, que redujo la participación del sector en el PIB hasta 8,1%. Una pérdida total de valor añadido de más de 60.000 millones de euros anuales.

Desde esta óptica, la impresión es que el ajuste de la construcción podría estar cerca de concluir. De ser así, lo que cabría esperar es una estabilización seguida de una normalización que la aproxime gradualmente a la media histórica del 9,5%.

No obstante, la impresión es la opuesta cuando se compara el peso de la construcción en 20 países de la Unión Europea. Para evitar posibles distorsiones, utilizamos los promedios de los diez años que van desde 2003 a 2012.

En primer lugar se observa una relación inversa entre la participación de la construcción en la economía y el PIB por habitante: a medida que el PIB por habitante es mayor, cae la importancia relativa del sector en la economía.

Cuando comparamos la participación media del sector en la economía entre 2003 y 2012, España aparece como líder por amplia diferencia. Su 12,2% prácticamente duplica el promedio de la Unión Europea, que es de 6,4%. Sin embargo, lo que más llama la atención es que, a pesar del brutal ajuste realizado, todavía en 2013 España es, con 8,1%, el segundo país europeo en el que la construcción tiene el peso más elevado.

En el período de diez años antes mencionado, el sector constructor supuso, por ejemplo, el 6,1% del PIB en Italia y el 6% en Francia. En Irlanda y Reino Unido, que también atravesaron un boom inmobiliario, su participación fue de 6,3% y 6,6%, respectivamente. Alemania es un caso extremo, pues es el país europeo donde la construcción tiene el peso relativo más bajo, con 4,4% del PIB.

Los países más pobres también exhiben un menor peso relativo del sector en el conjunto de la economía: 7,2% en Polonia, 6,9% en Portugal y en Bulgaria, 5,7% en Grecia y 4,8% en Hungría. El valor más próximo es el de Rumanía, con 9,4%.

Este último dato es relevante: volver a la media histórica de 9,5% mantendría a España como el país cuya economía depende en mayor medida de la construcción.

Desde la perspectiva de los datos europeos, la impresión es que el promedio histórico antes aludido ha quedado desfasado y que ya no se correspondería con un país con el PIB por persona de la España de hoy. Para ser coherente con el contexto europeo, la construcción debería reducir su peso en el PIB alrededor de un punto porcentual adicional, hasta cerca del 7%.

Publicado por Diego Barceló Larran en Cataluña Económica el 28/4/2014